Fue a ver cómo estaba el doctor Jon. Realmente no podía pagarlo, tenía presión arterial alta y su corazón latía con fuerza. Me senté con él por un tiempo.
- En veinte años de emergencia, nunca tuve una reacción así. No sé qué haría sin ti. No pensé que llegaría tan rápido, me preocupé cuando pedí llamarte.
- Bien Doctor, ahora todo está bajo control, todos los pacientes ya están siendo atendidos y si llegan más, estamos preparados para ayudar. Tenga la seguridad y descanse, no me iré de aquí hasta que termine toda la asistencia para esta tragedia.
- Creo que realmente te mereces mi lugar... Tenía miedo de retirarme.
Ella lo miró y recordó sus reflexiones hace unos días. Se levantó y fue a ver a los pacientes. Fue muy duro ver esa situación, especialmente los niños. Cuando comprobó que todo estaba en orden, le dijo a la enfermera jefe ya Edu que estaría en su oficina en caso de que algo cambiara. Hoy sería otro día en que no volvería a casa. Se sentó en su silla y pensó durante unos minutos en hacerse cargo de la emergencia. Fue entonces cuando el técnico de laboratorio, el doctor Ren Kim, bajó y entró en su habitación.
- Hola July ya vi este nuevo video.
- No, ¿cuándo se lanzó?
- Día seis. ¿Cómo no viste? Entra en la Tablet que te mostraré.
- Vaya, ando un poco sin tiempo, y nadie me dice... ¡A ver!
Lo vieron como cinco veces y no entendían nada ... Pero a ella le gustó. Aprovecharon para ver algunos otros videos. Ren subió al laboratorio y ella se quedó allí viendo algunas cosas más y un estudio sobre reacciones neurológicas... Era temprano en la noche cuando Wills fue a verla antes de irse a casa.
- ¿Hola cómo estás? Me enteré de lo que pasó en la emergencia de hoy.
- Estoy bien, pero ni te digo, aquí todo el mundo sabe todo, por favor.
- ¡Jesús, creo que hay alguien que necesita dormir! ¿Cómo buscas apartamentos?
- Vaya, que difícil es encontrar esto aquí, algo en los estándares que nos especificaron con el valor que tenemos. Pensé que sería suficiente para conseguir algo adecuado bajo las condiciones.
- Usted encontrará. ¡Tenga paciencia! voy allí
- ¡Ejem! Dulces sueños, piensa en mí cuando te acuestes en la cama...
Saludó, sonrió y se fue. Regresó rápidamente y dejó caer una bolsa en su escritorio. Miró y había una ensalada, fruta y jugo. Ella comió y fue a la sala de emergencias. ¡Todo en orden! Davids se iba, ella lo miró y su corazón se moría por irse con ella, “qué corazón, el corazón es sólo un músculo”… No la vio. Cuando entró en su habitación había flores en su mesa. Cogió la nota y empezó a leer. "Te echo de menos. ¡Te amo! ¡Davids!”. "¡AAAAAAIIIIII, yo también te extraño!" Se sentó y se tiró en el sofá. Ed entró.
- Hermanita, ¿estás bien?
- ¡Sí!
- No es lo que parece. Solo dime que sí, hay algo más...
- ¡Quiero descansar Edu! Por favor.
Edu le dio un beso en la frente y se fue.
Durante la noche, ella estaba durmiendo en el sillón de su sala, sonó su teléfono, miró y vio que era la emergencia. Corrió escaleras abajo, encontraron, dos adultos más y un bebé. Eduardo y el doctor Müller llegaron casi juntos. Ella fue a cuidar a la mujer que estaba en buen estado, mientras el doctor Müller fue a cuidar al hombre que estaba en estado grave y Edu se quedó con el bebé. No encontró ningún foco de hemorragia. Pidió unas pruebas para confirmar el hallazgo, sabía que había algunos huesos rotos. Estaba esperando el resultado en urgencias, las enfermeras le dieron café y panecillos. Ellos hablaron. Hablaron de la tragedia que había pasado, y también del desempeño de los equipos, de lo efectivos que fueron en los procedimientos. Ella los felicitó por su trabajo. Cuando llegaron los exámenes, comprobó que realmente no había nada grave a excepción de algunas fracturas. Pidió llamar al ortopedista de turno para que la ayudara. Aquí es donde una enfermera viene corriendo.
- Doctora! - se detuvo por un momento. – Doctora July, corra en la UCI neo, ¡ahora!
Tiró los papeles sobre el mostrador y siguió a la enfermera. Al llegar allí, Edu intentó reanimar al bebé sin éxito.
- ¡Necesito ayuda, ábrelo, guárdalo!
Acercándose a ellos, agarró los brazos de Eduardo tan fuerte como pudo.
- ¡Edu! ¡Terminó! ¡Se acabó Edu!
- ¡NO! ¡No lo haré, no puedo perderlo!
- ¡Eduardo Henrique! ¡Mírame! Mírame a los ojos. - Ella lo sacudió lejos del bebé. - ¡Terminó, Edu!
Pidió el certificado de defunción de otro médico que estaba cerca. Lo abrazó y se fueron a hacer la documentación. Edu guardó silencio y ella respetó su silencio. Toda la burocracia se ha ido. Lo puso en su sillón y lo dejó allí un rato. Fue a comprobar que todos los demás casos estaban en orden.
Ya era hora de desayunar, fue a buscar a Edu para irse a casa.
- ¿Quieres conversar?
- ¿Por qué me sacaste? No me dejaste hacer mi trabajo...
- Dudu, cariño. No había nada más que hacer.
Se arrodilló frente a él y lo abrazó con fuerza.
- Hice todo lo que pude Juju, ¿estás seguro?
- Tengo Du. Hiciste todo lo que pudiste, estoy seguro. Mírame. - Edu levantó la cara. - ¡Te amo con todas mis fuerzas! Nos vamos a casa ahora y te acuestas conmigo.
- ¡Yo también te amo con todas mis fuerzas! ¡Vamos a comer algo mientras hablamos un poco para relajarnos, querido!
- ¡No estoy lo suficientemente bien como para hablar ahora mismo!
- Lo sé, pero podemos estar en silencio si lo prefieres, pero salgamos un rato, comamos algo. Quién sabe, tal vez te relajes un poco.
- ¡Tienes razón, realmente necesito irme!