Deje la botella en la mesita de centro y me sorprendí al ver que Roberta se sirvió varias copas, demasiadas para mi gusto, pero como estábamos en su departamento, no abrió daño alguno, más que tendría que cargarla y llevarla a su cama. Sin embargo después de la quinta copa, ya la podía ver algo mareada y muy feliz por cierto, inusual en ella, vi que ese estaba quedando dormida, agarre con suavidad su cabeza y la coloque en mi pecho, también acomode sus piernas entrelazadas con las mías, para que pudiera descansar mejor. Ella estaba en mis brazos y era como si nada hubiera cambiado, acaricié su cabello y le di un beso en su frente, era tan hermosa y disfrutaba demasiado el tenerla tan cerca de mí. Mi brazo estaba rodeando su cintura y el otro lo tenía en su espalda acariciándole, después

