Un vestido que lo deje mudo El trayecto hasta la empresa de Mathias estuvo lleno de silencios tensos y miradas de apoyo. Samantha mantenía las manos entrelazadas sobre su regazo, intentando controlar el temblor que la invadía. Sentía una mezcla de ansiedad y determinación. Sabía que este encuentro definiría su futuro. Cuando llegaron, se bajó del auto junto con Sara, Karol y Sofía, quienes insistieron en acompañarla hasta la entrada. —Recuerda, Samantha —dijo Sara tomándola de la mano —no estás sola. Mathias puede ser un hombre difícil, pero si realmente lo amas, no dejes que su frialdad te haga dudar. Karol y Sofía asintieron con entusiasmo. —Si necesitas fuerzas, solo piensa en nosotras haciendo porras afuera —bromeó Sofía, intentando relajar el ambiente. Samantha sonrió nerviosame

