Prima querida. El sonido de los tacones de Vivian resonó en el suelo de madera mientras entraba en la oficina de su prima sin siquiera tocar. No desperdició el tiempo después de ir a visitar a Mathias. Samantha, sentada tras su escritorio, levantó la vista con una expresión neutral, aunque por dentro no le gustaba la visita inesperada. —Prima querida —dijo Viviana con una sonrisa que no llegaba a sus ojos —. Aproveché que mi tío salió para venir a saludarte. Samantha dejó el bolígrafo sobre la mesa y se acomodó en su silla, fingiendo cortesía. —Vivian, qué sorpresa verte por aquí. ¿A qué debo tu visita? Vivian se sentó frente a ella, cruzando las piernas con elegancia. —Simplemente, quería saber cómo va todo… y, sobre todo, cómo va tu matrimonio con Mathias —dijo con tono casual, p

