Ha pasado dos semanas desde que esa bestia apareció en el bosque, sus ojos, su pelaje y sus largos colmillos provocaron que no asistiera más a clases, mis padres solo me dejan salir cerca ya que temen de que algo me pase. Al menos eso me han dicho, Luna viene casi todos los días a traerme trabajos que debo realizar, su mirada se ve triste y yo solo puedo recibirla en la puerta de mi casa ya que mis padres me prohibieron hablar con cualquier persona.. —¿Estás bien?— dice Luna entregando unas hojas —Si— suspiro y me giro para ver su mis padres no están —¿Aún sigue esa cosa afuera atacando a personas?— Luna asiente y me abraza por sorpresa —Te extraño, no había tenido una amiga como tu, siempre me dicen extraña, pero tu. Tu no Ari, tu siempre eres gentil y buena. Respiro al escuchar lo

