BRITANIA DEL NORTE JULIA Baco. Baco. Baco. —Maximilian, no hagas esto. Esas palabras fueron más un gemido que una súplica. Tragué saliva y aparté la mirada. No. Mi ser se debatió entre salir corriendo o salir corriendo. No tenía ninguna otra opción, pero dudaba que sus brazos fueran algo sencillo con lo que luchar, pues ya había comprobado una vez lo fuerte que podía llegar a ser. La forma en como acarició mi rostro me hizo sentir pequeña, especialmente porque su tamaño me era mucho más notorio por la forma en como me tenía sujetada. Sus ojos ámbares, seductores y traviesos, no quitaron, ni un solo segundo, el contacto visual. Fue, como si deseara fundirme en su mirada o dejarme atrapada en esa imagen asustada, que dejaba ver mi rostro. Ese gesto, aterrado. —¿Que cosa? ¿Qui

