BRITANIA DEL NORTE. Una mujer movía de forma violenta sus manos para intentar librarse de los grilletes. Un enorme caballo la llevaba a rastras con lentitud. Sus vestiduras fueron despojadas de su cuerpo, dejando su desnudez al aire. Uno de los legionarios puso en sus manos gruesos grilletes que ató con cadenas para luego ser arrastrada por todo el camino de terracería, mostrando su pálido cuerpo, completamente desnudo. —¡Domina! ¡Domina! Sus gritos no conmovieron en ningún momento a Julia, quien mantenía sus ojos fijos en la mujer que caminaba con rapidez para no caer a bruces y dejar que el caballo hiciera a su rostro chocar con la piedra del camino. Un soldado iba detrás de ella, en sus manos, un látigo de cuero se enrollaba en su palma para después ser agitado al aire, he impactad

