La tensión en la cafetería se palpaba mientras Rosalie procesaba la propuesta de Ricardo. Su mirada se encontró con la intensidad de los ojos azules del hombre frente a ella. — Acepto ser tu esposa ficticia, Ricardo. Pero como parte de nuestro trato, necesitamos establecer algunas condiciones claras. Ricardo asintió, esperando a escuchar cuáles eran esas condiciones. — Primero, esto es solo un acuerdo de conveniencia. No hay emociones involucradas. Segundo, debemos elaborar una historia coherente para mantener las apariencias. Y tercero, este matrimonio ficticio termina tan pronto como ambos alcancemos nuestros objetivos. Ricardo sonrió ante la firmeza de Rosalie. — Estoy de acuerdo con tus condiciones, señorita Walker. Empecemos a trabajar en los detalles de nuestra historia y cómo p

