Susan lamentó profundamente haberle contado a Rosalie lo ocurrido con Catalina. La mirada de Rosalie en ese instante reflejaba todo el odio y la rabia acumulados a lo largo de esos cinco años. —¡Rosalie, por favor! —le rogó Susan a su amiga, tratando de detenerla al verla dirigirse hacia Catalina. Afortunadamente, en ese momento las luces bajaron y la música comenzó, haciendo que todos los invitados se dirigieran al centro del salón en parejas. Esto detuvo los pasos decididos de Rosalie para enfrentar a su hermana. Sabía que Rosalie no la escucharía, así que se acercó a Ricardo, interrumpiendo su conversación con Mario. —Por favor, señor Mondragón, detenga a Rosalie; si no la frena, podría cometer una tontería. —¿A qué te refieres? —preguntó Mario a la joven. —Sabía que no debía con

