Rosalie sentía su corazón latir de manera desbocada al ser abrazada sorpresivamente por Ricardo. Sin embargo, no solo ella se encontraba afectada por la cercanía; él también lo estaba. El trabajador que había provocado que Ricardo abrazara a Rosalie para evitar que le pegara con una escalera que llevaba se disculpó con ambos, rompiendo la tensión que se había producido entre ellos. Rosalie se deshizo del abrazo de Ricardo suavemente. Necesitaba recuperar un poco de su espacio personal y así poder tranquilizarse. En ese momento, los nervios que le provocaba el describir su identidad ante todos los presentes no eran para nada comparados con los nervios que le hizo sentir el estar en los brazos de Ricardo, sobre todo la forma en la que su cuerpo reaccionó de inmediato al de él. —Lo siento,

