Danielle estaba mirando por la ventana de su nueva habitación, bebía un te caliente y recién había tomado un baño. Su cabeza estaba llena de ideas nada agradables, había disfrutado mucho golpear por segunda vez a su hermana. Fue un golpe tan placentero que sin darse cuenta estaba allí con una ligera en su rostro, una que hacía meses no se veía. Escucho unos golpes en la puerta y dejo sus locos pensamientos a un lado. —Siga. —Hola —saluda Sam casi de manera inaudible. —Hola, Sam. Lamento llegar a tu casa sin avisar, es solo que no se me ocurrió otro lugar al que pudiera ir. ya sabes que no tengo familia y... —Si tienes familia, nosotros somos tu familia, Danielle y aunque no lo parezca, Frederick. —No lo nombres, el no es nada para mi. —En estos momentos, pero Danielle debes enten

