Capítulo 6: Conociendo a Charlie.

1088 Words
Un día después de eso sentía que las horas pasaban lentas, mi única compañía era la tv con canales repetidos y el gran cuerpo de Charlie tras la puerta. Lancé mi cuerpo probablemente por cada rincón de aquella habitación, pies sobre el suelo y pies al aire, siempre era igual allí, nada cambiaba. Fue entonces que después de varios intentos, logré abrir hasta el balcón. Lo primero que sentí fue el aire fresco chocar con mi rostro, todo se veía muy pequeño desde ahí y el piso más próximo desde abajo, estaba bastante bajo. Quedé ahí perpleja un par de minutos, estaba sintiendo todo al máximo y me sentía libre de esas cuatro paredes del hotel. Pensé rápidamente en huir, pero no tendría sentido, si lograba salir del hotel, aún así, estaría presa en un país totalmente nuevo para mi. Además a eso, si tan solo caía o lanzaba mi cuerpo al piso más cercano para huir, probablemente moriría antes de lograr escapar. Él tenía razón, todo sería más rápido y fácil siempre y cuando trabajaramos en un mismo equipo. Lo ayudaría exactamente a lo que él quería y yo buscaría el modo finalmente salir, dejar ese bebé en sus brazos y salir de allí. Pero una voz tras mi cuerpo me haría sobresaltarme.—Ni lo pienses, morirías.—Dijo Charlie dejando sus manos caer sobre mis hombros. —No pensaba hacerlo. —Quizás en el fondo creas que es el único modo de salir de aquí, pero te equivocas, esto puede ser más rápido y fácil de lo que crees.—Acabó por decir. —Hablas como él.—Susurré casi inaudible. —Es mi primo. Quizás llevo toda una vida con él y tengo muchas cosas que he oído.—Confesó. —¿Primo? Vaya sorpresa, Charlie.—Dije un poco burlona.—Al menos por primera vez tenemos una conversación dónde no eres cruel. —No soy cruel.—Se defendió rápidamente tomando mis hombros con fuerza.—Solo soy justo y sigo órdenes, no puedo fallarle a Tyron. Rei.—Son familia, Charlie. No debería ser de preocupación. Él reiría y soltaría mis hombros.—No es tan sencillo como eso... Pero vamos, no puedes estar en el balcón, y yo no puedo estar contigo, no quiero seguir rompiendo reglas, suficiente ha sido con que ya sepas que somos familia.—Dijo regresando a la habitación y estirando su brazo hasta alcanzarme y obligarme a pasar. Una vez dentro, la brisa y olor a naturaleza acabarían, viéndolo tristemente no hice más que lanzar mi cuerpo sobre la cama.—Es aburrido estar aquí.—Dejé salir mientras observaba sus movimientos intentando cerrar una vez más aquella puerta. —Tú eres algo terca, no haces que mi trabajo sea fácil. Pero vamos, tienes una Tv y... Un baño, que tan complicado puede ser.—Dijo levantando sus hombros al aire. —Que consuelo el tuyo, Charlie, una tv y un baño. Día de diversión máxima.—Dije con sarcasmo, causando risa de su parte. Pero aquel tranquilo momento se acabaría cuando la manilla de la puerta fuese girada una vez más, ahora siéndolo por Tyron. Su mirada se fue rápidamente a Charlie, al que vió fijamente sin decir ni una palabra antes. —Una explicación. Ahora.—Dijo finalmente cerrando la puerta tras él. —...He...—Intentó decir. —Necesitaba ayuda, la puerta del balcón se había abierto sola y hacia un ruido molesto, entró a arreglarla, ya todo más que bien, ¿Cierto?—Pregunté regresando mi mirada a él. —Cierto.—Dijo con nerviosismo. Tyron nos vió una vez más y negó.—Sea lo que sea solo espero que ninguno de los dos esté incumpliendo reglas.—Acabó por decir cruzando sus brazos.—Pero por ahora solo necesito que te alistes, iremos al primer doctor de éste proceso, el ginecólogo.—Señaló viéndome. Lo miré con nerviosismo y asentí.—¿Y si no funciona? ¿Y si mi cuerpo no puede con un embarazo?—Pregunté inocente bajando de la cama. —Te regresas a Colombia, es lo que quieres, ¿no? —Teníamos un trato...—Susurré pensando en ese sueño que probablemente dejaría de ser uno. —Sí, teníamos, tenemos un trato Candace, pero para darte lo que quieres y necesitas, debes hacer exactamente lo mismo de regreso. Y sin bebé, no hay nada que tengas que yo quiera, así que solo queda que ruegues que el primer doctor diga que se puede tener un embarazo, es tu pase libre a los Estados Unidos. ¿Bien?—Preguntó una vez más. Yo asentí y cabizbajo miré a Charlie, pero rápidamente él dejaría de mirarme y saldría de allí sin mirar atrás. —5 minutos tendrás para alistarte, estaré en el automóvil, Charlie te llevará y de ahí iremos al sitio. ¿Bien?—Preguntó otra vez.—Ah, y espero no esté demás decir que no puedes decirle nada de ésto a nadie, eso incluye al doctor. Haremos ésto con toda tu autorización y porque se te hizo pequeño el corazón al saber mi situación, también ten presente que el doctor sabe quién soy yo y evidentemente sabe que no eres Bella. No te pases de lista.—Dijo saliendo de la habitación. Yo respiré hondo sin despegar la mirada de aquella puerta por dónde ambos se irían y por donde tendría que finalmente salir cruzando los dedos. Estaba atrapada entre lo que quería y lo que creía correcto. Una parte de mi quería cumplir mi palabra, tener ese bebé, recuperarme y cumplir no solo mi sueño, si no aquella meta que desde las calles de Colombia veía imposible de alcanzar, y otra parte de mi, aquella que quizás tenía mayor raciocinio que todas, me decía que regresara a Colombia, junto a mi madre y buscara el modo de hacer otra cosa que no fuese recorrer las calles de Estados Unidos. Estaba pagando un precio muy alto para cumplir un capricho de niña, quizás eran las únicas opciones que tenían las mujeres de pueblos chicos con padres no adinerados. Tenía que buscar el modo de que aquello funcionara, tampoco regresaría a casa con maletas vacías de desilusiones a hacer justo lo que llevaba meses haciendo; absolutamente nada. Si debía fingir que ésto era emocionante, lo haría, si debía tener un pequeño dentro de mi nueve meses... Lo haría. Ya estaba aquí, ya conocía a Tyron, ya estaba dentro del hoyo, era demasiado tarde para huir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD