Capitulo 152 La verdad de Paul Jacinta No voy a tolerar su trato. Que se calme todo lo que quiera cuando se le pase la rabia —dije—, pero a mí no me vuelve a gritar así, a apretar con esa fuerza mis brazos, a destruir mis cosas como si no valiera nada. No lo permitiré. Catherine asintió, su rostro reflejaba un entendimiento comprensivo. Noté que Ruth no estaba, seguramente había salido sin saber la tragedia que se desataría en su ausencia. Ojalá hubiera estado aquí, pensé, pero al menos Catherine estaba. —¿Quieres que te ayude a entrar, a limpiar un poco? —ofreció Catherine—. O si prefieres, podemos ir a tomar aire, alejarnos de la casa por un rato. Miré la calle, el cielo ya empezaba a teñirse con los colores del atardecer. El aire fresco me ayudaba a limpiar un poco el rastro de lá

