Capítulo 26 La esposa que avergüenza Jacinta Cuando finalmente llegó el lunes, Paul me pidió que lo acompañara a su oficina, sabía que tenía que ir bien vestida, así que me recogí el cabello en una coleta alta, dejando algunos mechones sueltos a los lados. Elegí un blazer beige con un pantalón a juego y una blusa ajustada. Me costó decidir los zapatos; los tacones siempre me resultan incómodos. El día anterior me había encargado de limpiar toda la casa, y no tuve tiempo de pintarme las uñas. —Te ves muy linda —comentó Teo mientras se acercaba con una taza de café. —Gracias. Por cierto, ayer no viniste. ¿Está todo bien? —le pregunté con sinceridad. —Sí, solo que tuve un problema menor y tuve que atenderlo. — —Ya veo —le respondí, tomando un sorbo de café. —Te dejo; a Paul no le gus

