Capitulo 34 Un desconocido Jacinta A mediodía decidí ir a tomar café en un lugar bonito. Opté por caminar hasta allí, aunque tuve que detenerme varias veces en el camino para consultar el mapa. Recibo un pequeño salario mensual, y aunque en la casa no me falta nada, prefiero ser yo quien pague por lo que necesito. El contrato incluía un salario mínimo, lo cual me permite cubrir lo esencial. Cuando llegué a la cafetería, elegí una mesa en una esquina con vista a la calle. El lugar era precioso, con una decoración minimalista en tonos marrones, pedí un café americano y un croissant, mientras esperaba, me llamó la atención un hombre sentado cerca de mí que intentaba comunicarse en alemán, aunque con bastante dificultad. Parecía que estaba tratando de cerrar algún trato, pero, evidentemen

