Capítulo 6

1742 Words
Capítulo 6 Kamila Desde ayer en la madrugada había comenzado a sentirme súper mal y no sabía cuál era el motivo tan repentino de mi malestar. Puesto que no había comido nada pesado anoche y mi estómago parecía no haberse enterado. Afortunadamente, tenía a Paula a mi lado, quien se ofreció a curarme y cuidarme para que no me pasara nada. Así que estuve tomando infusiones que ella preparaba y poco a poco mi estómago fue mejorando. Cuando llegó la mañana, antes de acostarme a dormir un rato me la pasé revisando toda la casa para que estuviera perfecta. Quería recibir bien a mi hermano y que este no tuviera quejas una vez estuviera aquí. De lo contrario con todo y lo mala que estoy soy capaz de matarlo. Él nunca ha querido entender las razones que tuve para mandarlo lejos, solamente quería que estudiara y que se olvidara de todo lo que aquí le hacía daño. Eso incluye su última relación, la cual iba de mal en peor cada día. Ya cuando empezó a caer la tarde y mi cuerpo se sentía mucho mejor, con Paula fuimos al aeropuerto a recogerlo. Debíamos estar ahí dos horas antes y eso fue lo que hicimos. En todo el camino no hicimos más que cantar a todo pulmón y Paula me daba ánimos para que creyera que todo estaría bien. Sin embargo, conocía perfectamente a mi hermano y sabía que su regreso tan repentino no traería la paz. Llevábamos ya dos horas y media en el aeropuerto y aún no he visto a mi hermano aparecer por ningún lado. Se suponía que ya debería de haber salido, pero como nadie dice nada decidí preguntar. Pues resulta ser que el vuelo venía con retraso y una mujer que trabajaba ahí no sabía decirme el por qué. Cosa tal que puso mis nervios de punta y no fue hasta que vi aquella cabellera rubia salir de primera que mis nervios se calmaron. Al ver como mi hermano se acercaba a nosotras, sentir ese alivio que te invade el pecho y antes de que él pudiera decir algo lo abrace con todas mis fuerzas. Hace mucho tiempo que no había podido hacerlo y para mi sorpresa este me correspondió. – ¡Vaya! ¿Tanto así me quieres? – me preguntó en tono sarcástico jodiendo el momento. – Tenías que hablar para joderlo todo ¿Verdad? – digo algo molesta. – Por supuesto ¿Qué esperabas? – Eres un imbécil – digo en tono mordas. – Y tú pareces una mujer de cuarenta años ¿Qué demonios te pasó en el rostro? Pareces un maldito zombie acabada de salir de su tumba – me dijo él con un leve sarcasmo y burla en su voz. – Eres un imbécil Sky y de los guardés. Para tu información querida si estoy de esta manera es porque no me he sentido bien desde la madrugada. Debería de haberme quedado en casa, sin embargo, la idiota vino a buscarte. – Tienes toda la razón, no tenías por qué haberte molesta. Para algo existen los taxis. – Eres increíble Sky, ni siquiera porque han pasado los años has madurado. Sigues siendo el mismo estúpido de siempre, ojalá y nunca te arrepientas. – ¡Ok, ok! Creo que es momento de irnos o las cosas se irán de su sitio – dijo Paula de intermediaria como siempre. – Hola querida Paula ¿No te cansas de ser la sombra de mi hermana? El papel de amiga del año te queda súper bien; solamente que me pregunto si algún día encontrarás algo mejor que hacer. – ¿Sabes algo Sky? Tus palabras y tu estupidez me quedan bailando entre las bragas. Te recomiendo que te llames a un buen vivir porque yo si soy capaz de hacer tu vida miserable. Así que como consejo te digo que cierres la boca o yo lo haré de una patada. Te falta mucho por hacer en esta vida como para llegar a nuestro nivel. Escuchar a mi mejor amiga hablar de esa manera, me llena de total orgullo y no me molesta para nada que haya utilizado esas palabras con Sky. Él en algún momento deberá entender que no todo gira a su alrededor. … Ya han pasado cinco días desde que mi hermano llegó y aunque las cosas no han sido fáciles entre los dos. A decir verdad no siquiera he tenido el tiempo y el ánimo para discutir con él. Ahora mismo dejo escapar un suspiro pesado y seco todas las malditas lágrimas involuntarias que han mojado mi cara. No entiendo cómo es que todavía sigo así, si se supone que ya debería de estar mejor. Siento como alguien soba mi espalda de manera circular y no tengo fuerzas ni para levantar mi cara de mi antebrazo. Que es donde la tengo escondida porque sinceramente todo a mi alrededor da vueltas. Vuelvo a sentir como las náuseas llegan a mi garganta y expulso todo lo que me queda en el estómago. Nunca antes en mi vida me había sentido tan mal. – ¿Te encuentras mejor? ¿Quiere ir al médico? – dice la voz de mi hermano a mi lado. – Aunque quisiera pararme de aquí no puedo. Me siento muy mal y todo me da vueltas. – Hace un rato llamé a Paula y le dije que te trajera algo de la farmacia para ti. Si con lo que sea que te traiga no te mejoras, te llevaré de inmediato al médico. Debemos comprobar que lo que tienes no es nada grave. – No sé si debería darte las gracias por cuidar de mí. Sabiendo como eres es mejor quedarme callada. – Bueno entonces no me des las gracias, además, no me queda de otra más que cuidarte. Sería muy humillante que mueras ahogada en tu propio vómito. Saldría en todos los periódicos y todos sabrían que eres mi hermana. – ¿Por qué siempre tienes que cagarla Sky? Lo mismo hiciste en el aeropuerto y no tienes ni idea del susto tan grande que pase ese día al ver que te tardabas en salir – dije mirándolo a los ojos como pude y luego tuve que volver a cerrarlos. – Tal vez la cago porque ya es parte de mi naturaleza, tú también la cagas de vez en cuando. – No, por supuesto que yo no hago eso. Lo que pasa es que tú quisiste verlo así y yo todo lo que hice fue por tu bien, para que tuvieras un futuro como quería mamá. – Tú sabías que yo no quería irme, te lo dije una y otra vez, pero no me escuchaste. Querías librarte de mí – dice dejando escapar un suspiro. – Por supuesto que no quería deshacerme de ti, estás en un error. Pero lo mejor en ese momento fue que te fueras, aquí no ibas a poder ser feliz por todos los problemas que había. Siempre me ha dolido la manera tan dura con la que me tratas solamente por querer tu bienestar. A mamá no le gustaría que nos lleváramos tan mal luego de su muerte. – Me parece que te estás aprovechando de tu estado de salud para tratar de embaucarme y firmar un tratado de paz. – Pues no estaría mal Sky, eres mi hermano y te quiero. Aunque tú dudes de eso. El estar por tanto tiempo separada de mi hermano por los problemas entre nosotros, me ha hecho extrañarlo demasiado y él lo sabe. Ya que aunque trate de ser grosero conmigo la mayor parte del tiempo, en el fondo él también me extraña. Siento como la puerta del baño es abierta de manera muy despacio y al mirar junto con Sky veo que es Paula. Quien nos mira de manera sorprendida. – ¿De qué me perdí? Veo que las cosas por aquí han mejorado un poco ¿Verdad? – dice con una sonrisa. – Puede que tengas razón amiga mía, puede que las cosas hayan mejorado un poco entre nosotros – digo mirando a mi hermano con una sonrisa – Ahora por favor, dime qué me has traído algo para este malestar. Estoy que ya no aguanto ni un vómito más. – Pues ahora que lo dices si traje varias cosas para ti y entre lo que traje agregué una prueba de embarazo – dijo Paula como si nada, quitándome el habla en el proceso. El silencio se hizo presente dentro de aquel baño y entre mi hermano y yo nos miramos a la vez. – ¿Qué? – preguntamos espantados. – ¿Qué? ¿Por qué me miran así? He dicho que he traído una prueba de embarazo – volvió a decir como si nada. – ¿Acaso has perdido la cabeza Paula? ¿Cómo se te ocurre pensar que voy a estar embarazada? Te recuerdo que desde hace mucho tiempo ya no tenía relaciones con Adrián, así que es imposible que esté embarazada. – Está bien, concuerdo contigo. Pero entonces dime dónde queda el hombre con el que pasaste la noche hace casi dos meses ¿Te olvidas de él? Fue cuando te dio ese arrebato tras la traición de Adrián. – ¿Adrián te engaño? ¿Por qué soy el último en enterarse? ¿Con quién fue? ¿Cómo es eso de que te acostaste con un desconocido? – preguntó mi hermano haciendo que mi cabeza diera mil vueltas. – Sky por favor para de hacerme preguntas. Si es verdad que me acosté con un desconocido, pero recuerdo que me tomé la pastilla del día después. Así que es imposible que esté embarazada, seguro tengo otra cosa y con respecto a Adrián ese infeliz me engaño con Claudia. – ¿Qué Claudia? ¿Nuestra prima? – Si esa misma, tu prima resulto ser toda una zorra. Ahora, con respecto a la pastilla del día después te recuerdo que no son cien por ciento seguras. Siempre tienen un margen de error y no serías ni la primera ni la última en ser ese uno por ciento. Trago en seco tras las palabras de Paula y el cuerpo se me queda completamente congelo. Hasta la respiración se escapó del cuerpo y el miedo me invadió ¿Cómo podría ser eso posible? ¿Yo embarazada? Tenía que estar viviendo una pesadilla. Solamente podía mirar la prueba en las manos de mi mejor amiga y esperar el resultado sea cual sea.
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