Ciro, sacude sus manos quitándose la camisa por el sudor, luego de ayudarnos a ordenar un poco todo el desastre. Comienzo a pensar que debería de cortar todo antes de que empeore, cada que veo a Ciro, me doy cuenta de que no quiero hacerle más daño, por más que lo idealicé, y vea en él al hombre de mis sueños…ya lo corrompí. ─Creo que lo hicimos bien ─comenta, sacándome de mi trance. Pestañeo, observando el lugar y sí, la sala vuelve a parecer una, aunque muy envejecida. ─Sí…gracias, no tenías que quedarte a ayudar ─digo, avergonzada por toda la hacienda cayéndose a pedazos. ─Me agradó hacerlo, seremos un equipo, recuérdalo ─menciona, dejando salir un suspiro. Mi madre, está descansado igual que Lucas, ambos tuvieron un mal día. ─Ciro, sé que no te dije que vivía en un lugar así… ─

