Me separo de sus labios, dejando salir un suspiro, mientras admiro sus ojos que me miran con intensidad. ─Deberíamos de salir de aquí, te podrías enfermar y te necesito bien, para que aguantes mis embestidas ─manifiesta en un tono jocoso, y asiento con mi cabeza. Él, me ayuda a salir de la piscina, tomando una de las toallas que reposaba en la tumbona, la envuelve en mis hombros proporcionándome calor, arrugo mi cejo cuando mi corazón late efusivo por esa simple muestra de que le importo─. Pareces sorprendida ─agrega, llamando mi atención, pestañeo, esbozándole una sonrisa. ─Te amo ─reitero, y quiero que le quede claro, que lo elijo a él por sobre todos. Me mira conmocionado. ─¿Qué hacían en la piscina, acaso se quieren morir? Si es así, háganlo en otro lugar ─dice, de repente, Conno

