Que manera de conocer a mi cuñado. En casos así, es mejor fingir demencia a través de la educación. —Hola, un placer conocerte, soy Aria —le extiendo mi mano. Es demasiado serio para lo que hace. Se muestra demasiado formal, circunspecto y sin alguna emoción en su rostro. Pero, yo te conozco pajarito —El placer es mío, Aria… —nos estrechamos las manos con total educación—. Bueno, ¡Felicidades a ambos! —¿Estás bien? —Mike lo observa a detalle. —Si, tranquilo. Todo perfecto. Vengo cansado del viaje, eso es todo. ¿Cansado? Já, será de meterlo. —Bueno, espero poder compartir contigo después de todo esto, cuñada… tenemos mucho de que hablar. —Claro, cuando quieras. Tenemos que conocernos. Cree él que me va a intimidar —Bueno, los dejo. Iré a la fiesta. Se despide de los dos. Mike lo

