64 Rebecka Era el día. Ariel conocería a Ray. Y yo solo moría de nervios. Las últimas semanas fueron tranquilas. La tensión en la escuela disminuyó, al igual Alessandro y Cami no me dejaban sola. Mamá se iba en unas semanas y yo volvería a casa, si es que todo salía bien en la audiencia. Ariel estaba dispuesto a demandar y pelear por Ray, y mi madre... ella no se daría por vencida. Me lo dejo claro el otro día. Fui a visitar a los abuelos Ackerman, pues ya les debía una merienda, me dio mucho gusto verlos, y ellos se pusieron muy felices. —Nos asustamos mucho cuando nos enteramos del accidente—contó la abuela. —Si, fue muy duro, aún intento recordar algunas cosas. —¿Olvidaste que trabajaste para nosotros unas semanas? Asentí—No dudo que fue muy lindo estar con ustedes.

