Rebecka Si algún día había adorado pasar tiempo con Will, hoy odiaba hacerlo. Me resultaba tan difícil deshacerme de él, lo peor de la situación era que íbamos en la misma escuela, y aunque él fuera mayor, siempre buscaba un momento de su día para perseguirme a través de los largos pasillos. Hoy era viernes, finalmente había terminado una semana más, estaba orgullosa de que pude evitar a Will la mayor parte del tiempo. Aunque cante victoria demasiado rápido, pues esta tarde, antes de entrar a mi casa, fue cuando vio el momento perfecto para atacar. —¡Becka!—grito algo fuerte. Voltee y lo vi al otro lado de la calle, agitando su mano en forma de un saludo. Sonreí y respondí el saludo, mientras tanto intenté abrir rápidamente la puerta de mi casa, pero la muy maldita decidió atorarse.

