Rebecka Como siempre, Luna se había lucido con la cena, todo había quedado delicioso, y como siempre hizo mi postre favorito. —Todo estuvo delicioso...—murmuró. Luna sonríe—Gracias cariño... La risa de mi hermano inunda la habitación, esta charlando con Caleb, había pasado tanto tiempo sin verlo así de feliz. —Pero no solo los invitamos a cenar... les tenemos una sorpresa también—Luna se levanta de la mesa. Frunzo el ceño, muy confundida, pues Lion, también se levanta de la mesa con una sonrisa. Mi hermano y yo compartimos una mirada de confusión. Hasta que volteo y la veo. Mi madre recargada en el marco de la puerta, con una sonrisa, un gran abrigo y una bolsa sobre su mano. Está igual que siempre, ese cabello cobrizo, más oscuro que el mío, y esos ojos azules, más oscuros que l

