Rebecka No quería olvidarme nunca de esta sensación. Sus ,ánimos bailando sobre los míos era algo que había deseado desde hace tanto, de pequeña lo imagine tanto que me dolía la cabeza, me planteaba que tan suaves eran sus labios, o si era brusco al besar. Todas esas dudas se habían respondido. Sus labios eran tan suaves, y no era brusco, sabía lo que hacía y yo me sentía muy inexperta al respecto. La falta de aire comenzó a notarse, era evidente que teníamos que separarnos, pero ninguno de los dos quería, sus manos aún seguían en los lugares adecuados y las mías estaban alrededor de su cuello, la lluvia seguía empapándonos. El espacio entre nosotros creció, no me atrevía a verlo a los ojos, no después de esto, para él podía ser algo simple, pero para mi no, no era algo simple. —Eso

