¡Son tal para cual!

1166 Words

Aldo estaba trabajando en su computadora, desviando fondos, se sobresaltó cuando el timbre de su apartamento sonó, cerró el archivo, se puso de pie, sus ojos se abrieron de golpe al ver de quién se trataba. —Mabel, ¿qué haces aquí? —preguntó, sintiendo que el corazón le latía desaforado. Mabel no respondió de inmediato. En lugar de eso, lo abrazó con fuerza. Aldo, sorprendido, respondió al abrazo con cierta duda. —He sido injusta contigo, Aldo —dijo Mabel, su voz fue suave y cargada de emoción—. Te he puesto por encima de alguien que no vale la pena. Aldo arqueó una ceja, aturdido. —Por fin te has dado cuenta de que ese hombre no te conviene —expresó con una emoción que transmitía en el brillo de sus ojos. —Sí Aldo, he recapacitado. —¿De verdad, Mabel? ¿Estás segura de esto? —p

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD