Veintiocho

2912 Words

ELENA Ave maría purísima, que te disparen duele, pero despertar después de que te disparen DUELE, con mayúsculas, como no está escrito. La molestia, el dolor y el entumecimiento en mi abdomen me despiertan del extraño y confuso sueño, aunque es mejor decirle absurda pesadilla, en la que Héctor le dispara a mi hermano Elijah y luego me dispara a mí. Si me lo preguntan, aun con una bala atravesando mi cuerpo, mi mente no logra comprender que eso fue real. Es que, en serio, ¿Héctor? ¿El divertido amante de las letras, Héctor? ¿El periodista deportivo que intentó convencerme de irme a vivir con él porque yo era el amor de su vida? ¿Ese Héctor? Dios, no. Simplemente no encaja en el perfil de asesino, y lo digo con años de experiencia en series policiales y de investigación. CSI, La ley y el

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