Así haya sido solo un beso en la frente, pude sentir sus labios, aunque solo me ha dejado deseando más. Estaba terminando de guardar todo en la mochila del trabajo, vestido y bien maquillado, a punto de salir para la barra, cuando tocaron la puerta. Pensé que podría tratarse de Tom, pero para mí sorpresa, era su mamá. ¿Cómo supo mi dirección? —Sra. Laura, ¿qué hace usted aquí? A pesar de verme en estas fachas, vestido como una mujer, no mostró ninguna expresión de disgusto. Aun así, me sentía muy apenado. —Lamento haber venido sin avisar. —¿Pasó algo con Tom? —No, ¿cómo crees? —Adelante. Pase, por favor. Perdone el desorden. —No te preocupes. Veo que vas a salir. No pienso tomarte mucho tiempo. —¿Puedo saber a qué debo el honor de su visita? —Solo quiero saber cómo está mi

