Siento un ligero alivio en mi corazón, pero la angustia es aún más fuerte. No logro asimilar lo que acabo de ver. - ¡los paramédicos están aquí! – Escucho a lo lejos a Cristal gritar desesperada, así que cierro su camisa y torpemente logro abrochar todos los botones. - Señor, le pediremos que nos deje realizar nuestro trabajo – Me dice uno de los hombres de uniforme azul. Cristal me toma del brazo y me aleja de Nicolás o como quiera que se llame. - Él estará bien, ya verás. Veo que lo sube a una camilla y otro de los paramédicos coloca una especie de mascarilla en su cara para ayudarlo a respirar. - Quiero acompañarlos, yo iré con ustedes. - Por supuesto que sí señor, puede venir. Subo a la ambulancia y trato de comprender lo que está pasando - ¿estará bien? - Se está estabil

