Narra Nicolle Durante todo el camino Sebastián me ha dicho lo bonita que estoy, es muy agradable recibir halagos. Llegamos a un restaurante italiano, muy bonito y muy elegante. Mi acompañante es todo un caballero, su actitud es tan diferente a la que estoy acostumbrada que es extraño, pues normalmente lo veo todos los días y el trato es más simple, si mucho condecoro. - Buenas noches, sean bienvenidos. ¿Que desean pedir? - Las damas primero – menciona mirándome con una sonrisa. La verdad no tengo ni idea que pedir, todo en la carta está en italiano, me siento como una tonta y estos dos están concentrados viéndome esperando que diga algo. - Bueno, no lo sé. Sebastián, ¿qué me recomiendas?, por lo que veo vienes muy seguido así que puedes recomendarme algo bueno. - Por supuesto. Bien

