Me encuentro en mi territorio, recibiendo la noticia de que Oscar, el ex consigliere, apareció muerto en la villa donde residía últimamente. No sabemos exactamente que paso, pero no es casualidad que haya dilatado tanto el encuentro entre nosotros. Le pedí personalmente mediante una llamada telefónica que venga a Palermo y dijo que en cuanto pudiera lo haría. Tenía negocios que lo mantenían ocupado, por el momento no podía viajar. No hacen cuatro horas que llegue de América y ya tengo un nuevo problema. Analizo la carta que me llego hace dos días y que esperaba a ser abierta sobre mi escritorio, la cual abro sin darle tanta vuelta. Ira, es todo lo que siento al ver su nombre… Stefano. Si esta es la carga que tenía, mi padre, con razón no tenía tiempo para mí y mi madre. Dejo ir a mi

