SAMANTHA Su beso me toma por sorpresa pero en cuanto soy consciente de lo que está pasando simplemente me dejo llevar. Su boca y la mía se enredan en una constante danza. Su ávidas manos se paseaban con total libertad por toda mi anatomía. Si bien éramos principiantes en el tema, él sabía desenvolverse bastante bien. Me obligo a separarme por un momento. Su frente está pegada a la mía y nuestros alientos se entrelazan provocando una exquisita sensación . Mi mirada conecta con la suya e intento, a través de ella, transmitirle la duda y preocupación que siento. Si por mi fuese jamás me desprendería de su dulce boca, sin embargo, quiero asegurarme que él lo quiera porque así lo siente correcto y no por el mero hecho de que poco a poco se ha convertido en una obligación. Él permanece perd

