Liana Hoy, después de casi un mes, nos íbamos de vuelta a Italia, esperaba llegar y poder abrazar a Filippo, si que lo había extrañado todo este tiempo, Epril nos esperaba con una fiesta de bienvenida, le había recalcado que Santino no quería, pero insistió y tuve que convencerlo de que la dejara hacerlo. _ ¿Sabes que no estoy de acuerdo? – preguntó Santino, yo asentí y luego sonreí. _ Será lo último que haces por ella. – mencioné. – Recuerda que ya consiguió apartamento donde quedarse, ya tiene un trabajo para mantenerse por si sola, y todo eso te lo debe a ti. – agregué. _ No lo hubiera hecho si no me lo hubieras pedido. – agregó. Sabía que era verdad, y también lo mucho que le molestaba su presencia, pero era mi amiga y no podía dejarla botada porque sí. _ Lo sé y eso demuestra
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