De pronto me soltó, supongo que entendió que el espacio era importante para mí, sin contar que mi cuerpo tenía demasiados hematomas, los que provocaban un dolor muy grande en mi ser, cómo ya lo había mencionado muchas veces, era cómo fuego que me quemada desde adentro, cómo miles de agujas enterrándose en mi piel y así podría dar miles de ejemplos para tratar de explicar lo que sentía cada vez que me tocaban o que algo rozaba contra mi cuerpo, pero cómo había mencionado Filippo, tenía que saber levantarme de entre las cenizas y además tenía que esforzarme por ser mejor. _ Me tengo que ir, Lia. – mencionó ella mientras se apartaba de mi y se alejaba lentamente. – Nos vemos más tarde, dormirás con nosotras, ¿verdad? – preguntó mi mejor amiga, le sonreí y asentí a su pregunta. _ Claro que

