Iba con dirección al orfanato, me topé con varias personas antes de llegar a la sala de clases, dónde nos esperaba una de las nuevas maestras. Conforme pasaban los minutos me fui dando cuenta que aquella mujer me miraba de una manera extraña. Los días pasaban y la mujer que se encargaba de nuestras clases, Briana, se comportaba bastante extraño, siempre aparecía dónde yo estaba, me estaba siguiendo, lo sé porque varias veces había hecho la prueba, pensé que no sería necesario decírselo a nadie. _Liana. – escuché la voz de la profesora llamando mi atención. – Puedes responder, per favore. (por favor). – agregó ella. Una sonrisa se formó en sus labios y pude notar algo más que simple dedicación por su trabajo. _ Perdone, no estaba prestando mucha atención. – ella asintió y le preguntó

