«¿Pero cómo te ha dado así... tan de repente?—dijo la otra confusa. ¡Ah!, es que Dios toca en el corazón cuando menos lo piensa una. Llora, hija, desahógate, y no te asustes... ¿Sabes lo que vas a hacer? Mañana te confiesas... Puede que se te haya quedado algo por decir y confesar, porque siempre se queda algo sin saber cómo, y esos pozos son lo que más atormenta... pues dilo todo, rebaña bien... Así lo hice yo, y hasta que lo hice no tuve tranquilidad. Luego el perro de Satanás me atormentaba por vengarse, y cuando empezaba la misa, a mí me parecía que alzaban el telón, y cuando yo rompía a cantar, se me venía a la boca aquello de El Siglo, que dice: 'Somos figurines vivos...'. Y un día por poco no lo suelto... Pillinadas del diablo; pero no podía conmigo ni con mi fe, y tanto hice que lo

