Ximena Esta mañana apenas despertar le pedí a Adrien que me enseñara la Torre Eiffel. Me explico con una dulce sonrisa que había dos formas de conocer la torre más emblemática del mundo, una era en la mañana y otra en la noche. Pero me dijo que era más satisfactorio por la noche ya que todos los lugareños y turistas podían contemplar las luces de la torre y alabar a su vez la belleza de la ciudad. Desde la ventana de nuestra habitación podía ver la torre en la distancia pero no era suficiente quería contemplarla en su máximo esplendor y sentir esa magia que solo parís podía ofrecer. Me encargue de reuní al grupo temprano no solo iríamos a conocer la Torre Eiffel sino que además conoceríamos otros lugares de parís. El plan era recorrer todo lo que pudiéramos de la ciudad incluso las co

