Llegué al apartamento después de mi última clase que fue matemáticas aplicada, una hermosa forma de relajarme. Antes de poder meter la llave en la ranura de la puerta una voz me detuvo, una voz a la cual aborrecía.
— Caeli— ahí estaba Evan, jodiendo nuevamente.
— ¿Y ahora que quieres? — dije volteando a verlo.
— Escuche que tu hermosa presencia estará en mi fiesta de esta noche— camino hasta llegar donde yo estaba— y no sabes cuanto me gusta esa noticia.
— Evan, no salgas con tonterías — di un paso frente a él— no me importa de quién es la fiesta, solo voy por el alcohol y la música, no eres importante para mí, Matheson
— Aun con tus palabras llenas de odio seguiré pensando que lo haces por mi— avanzó un paso más, quedando a escasos centímetros— si me disculpas, tengo que organizar una fiesta
— Que incomodo es estar a centímetros de ti con ese mal aliento— conteste riendo antes de entrar y cerrar la puesta en su cara, sin permitirle defenderse.
En la sala se escuchaba un reguetón a todo volumen, Alan cocinaba mientras bailaba al ritmo de la música, se escuchaba que en la parte de arriba estaban las chicas, y decidí ignorar a mi sexy amigo y caminar escaleras arriba, para encontrarme con ellas. Al llegar a mi habitación, pude ver un desorden horrible de ropa, todas estaba pintándose las uñas mientras hablan de un chico que compartía química con ellas, y él cual estaba recursando la materia, me quedé ahí escuchando, mientras las veía suspirar por aquel chico y las maravillas que decían que traía consigo.
— No puedo creer que sea más guapo que los dos playboys de nuestra generación— aporte dirigiéndome a la cama, notando sus miradas de sorpresa.
— Ay Caeli nos has sacado un susto— dijo Aura tocándose el pecho en señal de que su corazón latía a velocidades sobrenaturales por el susto.
— Disculpen, pero no creo que ese hombre sea más guapo que mi mejor amigo— Hanna estaba sonrojada, y eso me causo algo de sorpresa, ella no sabía que yo seguía enamorada de Alan, ya que le prometí que en vacaciones me olvidaría de ese amor de adolescencia, pero sé que muy dentro de ella sabe que no logre mi objetivo y que me daba vergüenza con ella admitirlo. Pero tenía ganas de contarle mis planes para que él se fijara en mí y fuera mi cómplice, por ahora me los reservaba.
— Alan ya tiene novia, y es guapísima— dijo Mariet, sacándome una gran sorpresa.
— ¿Alan? ¿Novia? ¿Quién? — no formule alguna pregunta coherente, teníamos algunas semanas en la universidad, no podía haber encontrado a alguien tan rápido, o quizás solo es alguna chica más, nunca había tenido una novia como tal desde lo ocurrido con Amelia, qué estaba pasando, y por qué soy la única confundida aquí.
— ¿No sabías nada sobre esto?, Caeli— Mariet me miraba como si mi cara de póker estuviera desfigurada o aún peor como si mostrará mis emociones.
— No, ¿quién es la novia o golfa de una noche de mi mejor amigo? — dije con amargura y asco.
— Oye no hables así, si supieras quien es no dirías palabras sin sentido— el ambiente estaba tenso, las tres personas me miraban con enojo, pero no entendía el por qué, quizás no conozca a la chica, pero estoy segura de que no será nadie a respetar.
— Lo siento, pero todas las chicas que se atreven a salir con Alan son unas zorras que solo quieren una noche— dije con sinceridad, pero las caras seguían mostrando enojo, estaba comenzando a sospechar que ellas conocían a la chica, y quizás había un cariño más profundo por ella que por mí— ¿me dirán quién es la dichosa? — mi sarcasmo salió con veneno inyectado en él.
— La novia de Alan es…— y ahí quedó la frase de Aura, porque mi mejor amiga se lanzó a taparle la boca.
— ¿Qué te pasa? Hanna— la mire a los ojos, esos ojos llenos de amor ahora no me miraban a la cara.
— Nos iremos al cuarto de Alan no creo que le moleste— sus palabras rompieron el silencio que había crecido ahí— ya no iras con nosotras a la fiesta, Caeli, y creo que es mejor que te vayas olvidando de mi
— Hanna— dije tomando su mano para que me mirara, pero solo gané un gesto y apartó su mano— ¿qué estás diciendo?, ¿esta chica es más importante que yo?, acoso se te olvida que soy tu mejor amiga— mis ojos picaban, pero mi orgullo era más fuerte que el sentimiento que ahora estaba creciendo en mi corazón.
— Todas son más importantes, que una maldita egoísta de mierda que solo le importa ella— me miró a los ojos, llena de odio— ahora lárgate, maldita zorra de mierda.
— Disculpa, es mi habitación y mi departamento— traté de no sonar arrogante, pero mis palabras salían cargadas de ira y resentimiento— Las que se deben ir son ustedes.
— Tienes razón— no dijo más, ni yo logré formular algún comentario para que esto terminara. Solo tomaron sus cosas y salieron dando un portazo, se escuchó como hablaban con Alan y después las escuche encerrarse en su habitación.
Salí de mi habitación, pero me detuve al cerrar la puerta, las cosas estaban mal, y yo no quería que mi amistad de años terminará en esto. Lo pensé dos veces, me dirigí hacia la habitación de Alan, para hablar con ella a solas, y me dijera que era lo que estaba pasando, estaba a punto de tocar la puerta cuando escuche sollozos, y voces en un volumen muy bajo quizás consolando alguna de ellas. Me lo pensé un poco, hasta que decidí ir a la parte de abajo, donde la música estaba un poco más baja. Me encontré con mi mejor amigo terminando de cocinar.
— Hola, Alan— dije sentándome en la mesa del pequeño comedor, frente a él.
— Hola Caeli— dijo con una sonrisa que desapareció cuando me volvió a ver— ¿pasa algo? Las chicas me han dicho que les preste mi habitación, creí que las ayudarías.
— Eh— dije saliendo mis pensamientos— tuve un fuerte problema con Hanna, pero lo resolveré.
— Espero que así sea— se acercó con dos platos en la mano y me tendió uno mientras se sentaba al lado mío.
— Gracias— olía y se veía delicioso, era una de las cosas que me había enamorado de él, sus dones culinarios— ¿Alan? — estaba decidida a preguntar, él me miró y eso me indico que debía seguir— Me he enterado que tienes novia— su rostro cambió a uno muy serio, se levantó y camino a las alacenas, movía algunos vasos hasta que se decidió por uno, abrió la nevera y se sirvió de mi jugo de naranja que suelo hacer en la mañana, no había respuesta a mi afirmación, ni siquiera una negación, solo un silencio incómodo.
— Si, decidí formalizar una relación que tenía — contestó cuando guardo el jugo, sacándome de mi trance—¿creí que ya lo sabías?
— Eh no, no me habías mencionado que alguna de tus relaciones la estabas viendo como algo serio— lo seguí hasta su asiento, se miraba tenso, tenía la mandíbula apretada — como siempre mencionas que solo eran unos juguetes desechables— puse mi atención en mi comida, el ambiente se volvió aún más tenso, pero no paré, estaba llena de rabia— nunca pensé que el famoso Alan Evans, el playboy que solo tenía a zorras de una noche, tendría una relación seria con una de ellas— me burlé con una pizca de odio.
— Ya cállate, Caeli— su tono de voz era pesado, lleno de agresividad, me sentí intimidada, lo siguiente que dijo revolvió mi estómago— Hanna es mi novia, ella es la mujer que me está cambiando, deberías retractarte.
— Joder— me levante de ahí— estoy jodida— dije caminando a mi habitación, al pasar por la de Alan escuche como reían, Hanna sabía que lo amaba, ere mi mejor amiga y había cambiado eso por algo así.
Estaba en mi habitación, eran ya pasadas las ocho, la música de la casa vecina se colaba por la ventana, Hanna, las chicas y Alan se habían ido ya hace más de una hora. Y yo seguía aquí con mil cosas en mi mente.
Me estaba quedando dormida cuando algo golpeó la ventana, haciendo que el silencio acompañado de música fuera perturbado, abrí los ojos para encontrarme con la oscuridad de mi cuarto, caminé al baño, estaba a punto de abrir la puerta cuando de nuevo golpeó mi ventana. Caminé hasta ella, y me encontré a un Evan lanzando piedras a mi ventana.
— Oh, pero tenemos aquí increíble un idiota— dije robando su atención de las macetas donde estaba robando las piedras.
— Hey Caeli— dijo levantando la mirada— ¿qué haces dormida tan temprano?
— Evan, no estoy para que me jodas hoy— estaba por cerrar la ventana, pero interrumpió de nuevo mi rutina de noche.
— Cielo ven acá, vamos a beber algo, solo serán unas copas— dijo recogiendo su vaso del suelo— hoy no está Alan que joda a los chicos que se te acercan.
— ¿Qué diablos dices? — él solo se burló y se dio la vuelta.
— Ven y averígualo por ti—, gritó mientras regresaba a su casa.
Me di un baño rápido, era obvio que tenía que averiguar más sobre lo que menciono el imbécil de Evan. También pensé en si Alan está con Hanna, y yo estoy sola, lo menos que puedo hacer es divertirme. Me puse unos shorts negros y un top blanco, ondule mi cabello crespo y me di un retoque de maquillaje. Mi silueta en el espejo me dejo satisfecha, no me gustaba mucho provocar, pero ya me había guardado mucho para Alan, ahora quería sentirme linda y sexy para mí. Mi cuerpo estaba perfecto, no tenía atributos grandes adelante, pero tenía un gran culo. Me puse un labial color rojo y perfume, caminé en sandalias por la habitación hasta encontrar mis tenis, me sentía cómoda y sexy.
Hoy no solo quería beber y divertirme, hoy quería sentirme deseada, así que bajo mi vestimenta llevaba conmigo una lencería de encaje n***o. Estaba lista, tomé mi teléfono y salí de mi habitación, sabía que más de una persona ahí me odiaba en este momento, pero también sabía que un tanto de ellas hoy día me valían como yo a ellas.