Capítulo 20 —Las condiciones del legado Narrador: El gran salón de la mansión Kane estaba dispuesto con toda la formalidad requerida para una ocasión tan solemne. Las cortinas gruesas, el mobiliario clásico y el eco leve en las paredes altas le daban un aire casi teatral. En el centro de la habitación, alrededor de una mesa de caoba, estaban sentados Liam, Maya y Elena, frente al abogado encargado de leer el testamento de Carlos Kane. Sobre la mesa descansaban documentos cuidadosamente apilados, listos para develar las últimas voluntades del patriarca. El abogado, un hombre mayor con gafas redondas y una voz pausada, comenzó a leer el testamento. Su tono era firme, y cada palabra resonaba en la habitación, cargada de peso e importancia. —...En primer lugar, a mi amada esposa, Elena Kane

