Era tarde ya y yo tenia que dormir.
Me recosté en mi cama y tomé uno de los libros que había en la mesita de noche junto a mi cama.
Me puse a leer un poco para así conciliar el sueño.
En mi cabeza, aún retumbaba la voz de mi hermana, aquella última vez que la vi.
La extrañaba mucho
En la casa ya no había mas ruido.
Aquella música a todo volumen, las risas, las bromas
Nada era igual sin ella
Volví a marcarle a Dy pero no me contestó así que decidí dormir un poco, tenia que descansar
A la mañana siguiente, justo al despertar, cheque mi móvil para ver si Dy había contestado pero no había señales de ella
Marqué su número y le llamé...
Sonó varias veces pero no contestó
Bajé las escaleras y fui hasta la cocina
Mamá ya estaba preparando el desayuno
No me saludó ni me dijo nada
Me acerqué a ella y la abracé
– Perdoname- le susurré en el oído mientras la apretaba fuerte
–No fue tu culpa, tranquila mi niña, ya pasó todo– me apretó fuerte y me dio un beso en la frente
Desayunamos y ella subió a darse una ducha, volví a insistir para que Dy me contestara pero de nuevo no contestó
(...)
Estaba sentada en la sala esperando a mamá
Ya tenía casi hacia una hora desde que se había metido en la ducha, y ella no se tarda más de 15 minutos
Subí y toqué la puerta del baño
– ¿Mamá? – pregunté mientras golpeaba la puerta.- ¿Mamá? – volví a preguntar golpeando aún más fuerte la puerta
Al ver que no obtenía respuesta, abrí y ahí estaba ella, recostada en la bañera y con un frasco de pastillas en la mano
Corrí y la saque de la bañera, chaqué su pulso y estaba algo débil
Tomé mi celular y llamé a la primera persona que se me vino a la mente
–¿Jona?.
–Hola Lu, ¿Que pasó?.
–¡E-es mi madre jona, se quiso matar!
–¿¡Qué!?, ¿donde estás?
–En casa.
–¡Llama a la ambulancia! ¡Pero ya!– me ordenó y colgué el teléfono.
Llamé a la ambulancia y en cuestión de minutos ya estaba ahí.
En seguida llegó Jona.
–¿Cómo estás, bonita?- dijo preocupado
–Aterrada - confesé
–Tranquila, vale, todo estará bien. - me tranquilizo
–¿Cómo está ella?–Pregunté dirigiéndome a los paramedicos.
– Estará bien, aunque necesitamos llevarla al hospital para que le hagan un lavado gástrico, pero estará bien.
Sentí un poco de alivio al saber que mi madre estaría bien.
(...)
De camino al hospital...
–Ya llegaron las personas de la funeraria por el cuerpo de tu hermana...– me dijo Jona, así, sin titubear.
–Gracias por avisar... Marcaré para ver a qué hora estará lista.
– Claro, oye, la chica que estaba contigo el día que desapareció Cora, ¿Qué es de ella?
–Solía ser mi mejor amiga,pero desde ese día, ya no sé nada de ella. Le he marcado a su celular y me desvía las llamadas.
–Es algo raro, ¿No crees?.
–Si, un poco... Sólo espero que esté bien.
–Si, ojalá que sí...
(...)
Cuando llegamos al hospital, mi mamá ya estaba en una habitación.
Me acerqué a ella y la abracé.
–Te amo mamá, no te quiero perder... Yo te necesito conmigo – Le dije con la voz temblorosa.
Ella no dijo nada y sólo me abrazó....
Al poco rato, llegó una chica más o menos de mi edad
Era muy blanca y chaparrita, con el cabello corto y negro
Usaba lentes y se veía simpática.
–Señora, ¿está usted bien?– le preguntó mientras sujetaba la mano de mi madre.
Mi mamá sólo asintió con la cabeza.
–Perdón, debí presentarme primero - dijo, muy amablemente, se acercó y nos saludó de beso a cada uno.– Mi nombre es Azusena. Mucho gusto.- dijo, con una sonrisa en los labios y tendiendo la mano para saludar – Soy compañera de trabajo de la señora.
Era una chica amigable...
Me cayó bien.