CAPÍTULO 2

1348 Words
Desde el punto de vista de Luciana. —Voltéate de una vez... Escuche que decía, y no sé por qué no me pude negar, poco a poco me di vuelta. Cuando me voltee completamente, trague con dificultad, hasta me olvide de como respirar. Era el hombre más guapo que había visto en mi puta vida, era… ni siquiera podía describirlo, era en verdad un Adonis en todo su esplendor. Sentí como empezaba a mojarme entre las piernas. El levanto la barbilla mientras cerraba los ojos, como inhalando el aire, y cuando bajo la mirada de nuevo hacia mí, me pareció ver que sus ojos se ponían negros. Eso solo logro excitarme más. Mierda, estaba completamente empapada. Sentí que me ponía colorada, por lo que aclare mi garganta, y puse la bolsa del pedido sobre su escritorio. —Son veinticinco, págueme para que me pueda ir. —solicite, tenía que salir de ahí y arreglar mi pequeño problema. Adiós la idea de un baño relajante, me tendría que bañar con agua fría. —No soy de repetir las cosas, pero lo volveré a hacer. NO HE HECHO NINGÚN PEDIDO. —dijo mientras se ponía de pie, y caminaba hacia mí. Di varios pasos para alejarme, el solo sonreía. Se acercó hasta la bolsa, lo tomo entre las manos, y se recostó por el escritorio, ahora que estaba más cerca, lo pude ver mejor, y así de cerca era más aun guapo, como era posible eso, me pregunté. —Entonces quién demonios es Dante. —soné más dura de lo que quería, pero tenía algo más urgente ahora. —No tienes permitido hablarme así. —dijo el adonis griego. —¿Sabes si quiera a quien tienes delante? Rodé los ojos, “si supiera quien era no estaríamos teniendo esta conversación” pensé. Pero termine preguntando. —¿Eres Dante? El negó con la cabeza. —No… no soy Dante. —respondió exasperado, si tan solo supiera que yo también sentía lo mismo. “Arrogante” pensé. —Pues no me importa quién eres, necesito encontrar a Dante, entregar su maldito pedido, que me pague, y poder irme… —respondí, cruzándome de brazos, pero los volví a poner a los costados, el uniforme no dejaba mucho a la imaginación. ——————————— Desde el punto de vista de Cassian Deje nuevamente la bolsa de comida al costado, y me enderece, yendo nuevamente a mi escritorio, con la intención de darle un dinero, para que por fin deje de molestar. Pero cuando la mire mejor me di cuenta que su uniforme era del restaurant del maldito Voss, asique esto se podría poner interesante. Me senté nuevamente en mi silla detrás del escritorio. —Quieres saber dónde está Dante. —dije, la vi que rodaba los ojos, maldita mujer, quien se creía. —Es lo que vengo diciendo. Me estás haciendo perder el tiempo. Dime de una buena vez donde lo encuentro. —Lo tienes enfrente, soy Dante... —dije. —¿Eres Dante? —preguntó, ahora era yo el que rodó los ojos. —Maldito bastardo… —susurró. Mi lobo Ragnar gruño en mi cabeza, le estaba faltando el respeto a un maldito Alfa. Esta pequeña humana, estaba tentando al diablo. —Porque diablos no lo has dicho desde un principio. —gruñó. Eso me causo gracia, parecía una gatita. Me levante. Camine nuevamente hacia ella. Ella retrocedió, hasta chochar contra la puerta que fue serrada antes por la mujer que sabía dar mamadas. Invadí por completo su espacio personal, puse una mano cerca de su rostro, cuando estaba mi rostro a centímetros de su rostro, ella volteo su rostro, bien, me dio acceso directo a su oído, inhale su aroma, olía a chocolate y canela, casi se me hizo agua en la boca. Me acerque a su oído y dije. —Porque no lo pediste amablemente… —volví a inhalar su olor, y retrocedí. Vi que tenía los ojos cerrados, sonreí, su excitación lleno toda mi oficina. Los humanos eran demasiado simples. Unas cuantas palabras y ya estaban de rodillas pidiendo que la follen duro. Extendí mi mano y saque un billete de cien del cajón. Me acomode sobre mi escritorio, y le tendí el dinero. —Son veinticinco. No cien… —Puedes agarrar el dinero e irte de una buena vez. —Son veinticinco… —volvió a repetir. Esta mujer en verdad no sabía con quien se estaba metiendo. —No quieres los cien. —pregunté. Ella me miró directamente y respondió. —Mira Dante, se perfectamente dónde estoy… —se detuvo mientras señalaba el lugar con las manos. —Se perfectamente que aquí no hacen favores sin obtener algo a cambio. Asique no, no quiero tu dinero, no me pienso meter a la guarida del lobo. “Oh pequeña gatita, si tan solo supieras que ya estas hasta el fondo” —Pero yo no soy el “Lobo” —dije, mientras resaltaba la palabra lobo. —Ya te dije, soy Dante. —Bien… —dijo, mientras extendía la mano para recibir el pago. —Pero el resto lo cargare a tu cuenta. Me han dicho que eres cliente. Interesante, muy interesante. —Trabajas para Voss, ¿verdad? —No es obvio. —dijo señalando su uniforme. —Cuando lo veas, dale mis saludos. —dije. Mientras volvía a ponerme de pie, y me dirigía a mi silla, tenía cosas que hacer. Aun podía notar su aroma. Entonces levante la vista de los documentos que acaba de empezar a leer. —Algo más, o bien quieres hacerme llegar algo más… —Dije mientras le hacía un giño. Ella se sonrojo, esta gatita me estaba tentando en todos los sentidos. —Idiota… —dijo mientras se daba vuelta, y se dirigía a la puerta. ——————————— Veinte minutos más tarde, la comida seguía ahí, ya se había enfriado, pero como me había olvidado no le avise a mi adorable Beta Dante. Y aunque la gatita ya hacía rato que se había retirado, su aroma persistía en mi oficina, me descubrí inhalando varias veces sus aroma. La puerta fue abierta de forma repentina, y un olor exquisito a comida inundo todo el lugar, pero gruñí en desaprobación, ya no quedaba ningún rastro del aroma de mi gatita. Pero no pude terminar de gruñir, cuando sentí una mano que me golpeaba la cabeza. Esta Nonna, le perdonaba solo porque era ella, ninguna otra mujer se había atrevido a tanto. —¡Lobito! Cuantas veces te he dicho que tienes prohibido pedir comida. Solo yo te puedo cocinar. —¿Qué? —Pregunte, levantándome rápidamente, podía sentir la ira de mi Nonna. Ella estaba señalando la comida de trajo la gatita. Me apresure y le sostuve las manos. —Nonna es de Dante, esa comida es de Dante, te lo juro. Empecé a besar las manos de mi Nonna, porque hasta el Alfa más poderoso le podía temer a algo, o más bien a alguien, en mi peor pesadilla era hacerle enojar a Nonna. Vi que sus ojos se pusieron blancos. De seguro estaba haciendo un enlace mental con Dante. “Maldito idiota, más le valía venir rápido” —pensé. Maldito humano, si la Nonna nos castiga… —Dijo mi lobo, antes de desaparecer y bloquearme, maldito… estaba huyendo como un maldito gato… No pasaron ni dos segundo, cuando la puerta se habrio de forma brusca. Un Dante muy preocupado entro. —Nonna, sea lo que sea que hizo Cassian, yo no lo aprobé. —dijo el muy gallina. —Dante… —gruñí. —tu maldito pedido fue entregado aquí. —dije señalando el bolso de comida. —Ahhh… si en verdad lo había olvidado. Mejor lo tomo y me retiro. Dijo acercándose a su comida, le dio un beso a Nonna, y se fue. —“Suerte con la ira de la Nonna, Alfa” —me enlazo mentalmente. —“Huye mientras puedas gallina, que de todas maneras te atraparé”
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