PERSPECTIVA DE DAKOTA Deambulo lentamente por los extensos pasillos de esta mansión que, aunque a primera vista parece un palacio lleno de lujos y comodidades, se ha transformado en una prisión dorada que me oprime el alma. Cada rincón exhibe tapices antiguos, cuadros de artistas famosos y muebles de maderas exóticas que reflejan un poderío económico insultante. Sin embargo, para mí, toda esa riqueza no es más que un recordatorio de mi encierro, una cadena invisible que me ata a un destino incierto. El silencio de estas paredes es tan abrumador que se convierte en un eco constante dentro de mi cabeza, amplificando mi aburrimiento y mi desesperación. No tengo nada productivo que hacer, ninguna tarea que me permita sentir que aún soy dueña de mi existencia. Vivo en un estado de espera ang

