No digo nada ante las palabras de Julies, permitiendo que el silencio se extienda entre nosotras. Prefiero sumergirme en la profundidad de mis pensamientos. La sensación de desconcierto invade cada rincón de mi mente, impidiéndome encontrar cualquier tipo de tranquilidad o sosiego. ¿Para qué querría Fiorella mi fotografía? En realidad, es el retrato de Dakota, la verdadera dueña de este cuerpo. Resulta perturbador que se haya atrevido a entrar en esta habitación, violando toda intimidad para tomar fotografías del retrato de Dakota. Hay algo inquietante en sus acciones. Mientras reflexiono sobre este comportamiento, las palabras de aquella bruja que penetraron en mi ser vuelven a asaltarme, provocándome un escalofrío que recorre mi columna vertebral, haciendo que cada célula de mi cuerpo t

