Es mi primer vuelo, y en vez de estar nerviosa, estoy que rebozo de felicidad, aún cuando el cretino a mi lado casi que me envía para el otro lado. La voz del piloto se escucha por el altavoz, dando la bienvenida y el tiempo estimado que llevará el vuelo, luego la azafata nos da las recomendaciones, como ajustarnos el cinturón. Empiezo a buscar para colocarlo, pero no sé cómo, y el hombre a mi lado, parece dormir profundamente. Cuánto lo detesto. —Tú ¿Puedes ayudarme con el cinturón? —le hinco con el dedo índice el brazo, el cual parece estar formado de piedra. No hace por moverse, menos abrir los ojos, lo que le hace más insoportable. La azafata se acerca a recordarme que no lo tengo puesto el cinturón, y solo le puedo sonreír, y pedir que me asista en ello. —¿Es tu primer v

