POV DE LUNA Apenas Stefano se fue, Wanda ingresó a mi habitación con un ímpetu desmesurado y comenzó a gritarme y decirme del mal que me iba a morir, lanzando improperios que resonaban en cada rincón de aquellas paredes. Sus ojos, inyectados de un odio que jamás había contemplado en persona alguna, me atravesaban como dagas afiladas mientras su voz se elevaba descontroladamente. No conforme con aquella humillación verbal, prohibió que me dieran el almuerzo, como si fuera una prisionera sin derecho a la más básica subsistencia, y procedió a encerrarme en la habitación como si fuera una delincuente de la peor calaña. Afortunadamente tengo a Julies como aliada incondicional, y gracias a su lealtad y su ingenio para burlar la vigilancia de Wanda, pude abandonar esa habitación. Pero apenas

