—¡¿Qué Madd qué?! –Fugaku sintió su pulso tambalearse mientras sostenía el auricular. Se hizo un silencio corto, volviendo con una respuesta de él, escueta e intranquila—Si, iré a atestiguar. Colgó y profirió un puñetazo sobre el secante del escritorio de su despacho. ¡Mierda!…primero lo de Luke y ahora…esto. Ocho y media de la noche, y aquellas dos noticias abatieron considerablemente el domicilio Lux. La oficial Mitarashi se había presentado a las siete, con el anuncio nada grato de la orden de detención judicial del hijo menor de la bien ponderada familia; Luke, bajo el denigrante cargo de agresión física e intento de violación…y dos asignaciones más por procesar; asalto a mano armada y vandalismo. Dios mío…¿en qué momento esta familia había caído a las puertas del infierno? ¿Famil

