Capítulo 2. Entrenamiento

452 Words
Narra Romina. Han pasado 113 años desde que empecé mi entrenamiento, quizás estén pensando que me veo como una viejita con bastón a punto de morir, pues lamento desilusionarlos pero luzco como una joven de 20 años, y la ropa que llevo me va de maravilla, para que se hagan una idea llevo un bodi strapless color n***o con detalles metálicos, medias negras altas con detalles dorados, unos zapatos sencillos pero cómodos, en el brazo izquierdo un brazalete en forma de hojas y en el brazo derecho un brazalete tatuado; mi cabello largo y siempre suelto, además de que mi rostro del lado derecho siempre lo pinto con colores metálicos a manera de enredaderas. Se preguntarán que hice durante todo estos años y pues la alabarda en mi mano lo explica; cuando tenía 7 años Amy y mamá me llevaron al campo de entrenamiento... -mamá que hacemos aquí?- pregunté sorprendida -Amy estará a tu cargo en tu entrenamiento físico, los detalles te los explicará en un momento, pues tengo que resolver algunos asuntos del clan así que pórtate bien- mi madre se retiró y sin obtener una respuesta miré a Amy -Romina, frente a ti tienes una variedad de armas, por su puesto que te enseñaré a usar todas; sin embargo tienes que elegir  una ya que esa será tu especialidad- recuerdo claramente verla ahí, arrimada en un tablero, era tan majestuosa, tan imponente, Brisa era su nombre, acababa de enamorarme de un arma -Amy...- señalé con mi dedo índice -esa quiero- vi una sonrisa en su rostro -vaya, que audaz, elegir un arma que te triplica tu tamaño y tu peso- muy emocionada y sonriente la miré -si Amy, me encanta, esa quiero- corrí hacia ella esquivando a las demás que estaban entrenando, la tomé entre mis manos y la levanté sin ningún problema, al darme vuelta me encuentro con todas las miradas hacia mi y escucho murmullos -como puede levantarla, es la más pesada de todas las armas que utilizamos- Amy me miraba anonadada -Romina...intenta sostenerla con una mano- a lo que obedecí, pero las miradas solo se intensificaron y una de las que se encontraba presente gritó -SI ES LA ELEGIDA!!!- vi como todas celebraban mientras Amy se me acercó y se puso en cuclillas -Amy, tu fuerza es sobrehumana, esa arma no es facil de levantar ya que tiene un peso que ni te imaginas y de mi depende que aprendas a usarla lo más que puedas- sonrió, me abrazó y así empezaron mis 113 años de entrenamiento convirtiéndome en una de las mejores luchadoras de todo el clan, actualmente invicta en las olimpiadas de la tierra del fuego y en la mejor con el uso de alabardas.
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