***P.O.V. de Callie*** Nos dirigimos a nuestra habitación y en el camino apenas podemos mantener las manos alejadas el uno del otro. Él mantiene su mano en mi muslo, con la costumbre de subir hasta mi pecho. Me gusta mantener mi mano presionada y frotándose contra su pene. Tan pronto como llegamos a la casa de la manada, puedo ver cómo sus ojos cambian inmediatamente después de estacionar el auto. Sale del lado del conductor y corre hacia el mío, donde abre la puerta y me levanta sin dejar que mis pies toquen el suelo. Uno de los guardias abre la puerta cuando nos ve acercarnos y puedo percibir su mirada risueña mientras entramos, lo mismo sucede con los miembros de la manada que nos ven de reojo en nuestro camino a la habitación. Cuando llegamos a nuestro cuarto, no me suelta hasta qu

