Los chicos ya están en el coche cargado con las maletas mientras Leilani y Connor emergen del borde del bosque. Leilani se gira hacia Connor, rodeando su cuello con los brazos y mirando su hermoso rostro, pasando su mano por su abundante y espeso cabello una vez más. A ella le encanta su cabello, le encanta que sin importar lo que haga, casi siempre termina en la misma posición. Lani aprieta sus brazos, acercando su rostro al suyo y le da a Connor un último y apasionado beso en los labios. —Volveré muy pronto, lo prometo. Connor observa desde el mismo lugar donde ella se fue, inhalando ese persistente aroma, mirando el extremo trasero del coche hasta que se convierte apenas en un punto en el horizonte. Observa hasta que la mota desaparece de su vista durante mucho tiempo. Gruñe de frust

