Charlotte ni siquiera llegó a tomarse el café la mañana siguiente antes de que el terror regresara, gracias a otra nota bajo la puerta. Tal vez tenga que conseguir un burlete. Tal vez tenga que conseguir un burlete.Con los guantes puestos, desdobló el papel, medio sabiendo lo que vería. Su imagen le devolvía fijamente la mirada desde otra fotocopia en blanco y n***o. La noche anterior se había puesto en alerta máxima, a pesar de haber estado un poco achispada. Pero era hora de confiar en sí misma. Esa foto había sido tomada cuando se había detenido y había escudriñado la calle. Había mirado a la cámara sin saberlo. Se le formó un nudo en la garganta y le temblaron las manos. Dejó caer el papel y retrocedió unos pasos. Su respiración venía a trompicones y necesitaba correr. Abrir la pue

