Charlotte corrió hacia la comisaría después de que Rosie le había dicho que fuera por tercera vez. Le preocupaba dejar a Rosie sola con Sid y dos oficiales forenses. No por los últimos, sino porque Sid continuaba escabulléndose. Lo había pillado en la habitación libre, en la cocina, y husmeando en el jardín por detrás del cobertizo. —A no ser que tengas un motivo para buscar aquí, debes parar. —Charlotte lo fulminó con la mirada. Él se encogió de hombros y se movió atropelladamente cuando regresaba al cobertizo. Los oficiales buscaban huellas en los armarios caídos. Rosie estaba sentada cerca de la puerta, con las manos agarradas una a la otra. Muchos de los archivos aún estaban en el suelo en una pila al azar y Sid agarró el de arriba. —Deja eso ahora mismo. —La voz de Rosie era tranqu

