Emilio iba y venía llamando una y otra vez, Patty solo lo observaba sin entender que era lo que sucedía, finalmente le preguntó cuando se detuvo en la sala. –¿Qué pasa? –Nada –contestó él, lo pensó mejor y prefirió decirlo –. Bueno, es que necesito a alguien que me cubra en el trabajo. –¿Qué te cubra? ¿Cuándo? –Hoy –respondió, Patty no lo entendió –. Verás, hoy me toca turno, no estaba seguro que vendrías y no he cambiado los turnos, me voy a quedar, solo tengo que conseguir a alguien que me cubra. Dentro de Patty algo se removió, obviamente la escena que vio la última vez en ese restaurante se le vino a la cabeza, miró hacía otro lado, fue un instante que sus sentimientos la confundieron, pero su razonamiento era más fuerte, Emilio no podía perder su trabajo. –Deberías ir a tr

